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Ahora se habla mucho del éxito de las series mexicanas. En esta ocasión descargaré mis frustraciones sobre la serie El Pantera que estrenó recién su tercera temporada en televisión abierta.  La novedad de esta serie es que está basada en un comic aunque nunca nos dicen quién es el autor de dicha novela gráfica. Además el formato es interesante pues está grabado en 35 milímetros, es decir igual que las películas que vemos en el cine, lo que le da una gran calidad visual. Lo que demerita esa misma calidad es el evidente fusil de toda la estética de Sin City de Frank Miller en el opening de la serie. La dirección de la temporada está a cargo de Alexis Ayala, quien también actúa y que al igual que John Travolta, es mejor como villano. Analicemos ahora el por qué del éxito en niveles de audiencia de esta serie: El argumento: un héroe que se toma justicia por su cuenta, justiciero de la calle, carismático y seductor; un patiño caémebien, naco, ingenuo pero siempre fiel: un moderno sancho panza pero en menso. Teiboleras que ya no quieren ser teiboleras y que quieren ir a la universidad –nunca es tarde. Policías y policías corruptos, narcos, maras, políticos y otros blancos sobre los cuales descargar nuestra ira causada por la injusticia social a través de nuestro héroe urbano, faltaba más. ¿No les parece la fórmula perfecta para triunfar en la TV mexicana? ¡Cómo rejijos no!

Como derecho a réplica avientense la encuesta que sigue:

El Pantera no es sino un desfile de carnes frías y una exhibición gratuita de violencia sin sentido.

 

a)      No pus sí tiene razón este güey

b)      Ora ya con El Pantera

c)      ¿Quién te dio mi dirección de e-mail? / ¿Qué diablos estoy haciendo en esta página?

 

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Los espectaculares avances de las películas próximas a estrenarse te hacen arrepentirte de haber gastado tu lana en el churro que viniste a ver hoy.

Siempre es bueno tener colgado un dije en caso de que debas separarte de alguno de tus seres queridos en medio de una catástrofe como una promesa de volver a encontrarse.

Existen grandes probabilidades de que Dios sea negro, al menos tres películas lo sugieren: Al diablo con el diablo, El todopoderosoEl Todopoderoso II

La disolución de la mancuerna Ben Affleck y Matt Damon sería la separación más triste en el cine desde que Jeff Daniels y Jim Carrey tomaron caminos separados después de Una pareja de idiotas.

A excepción de las películas de Tarantino, el soundtrack de las películas que buscas en Tower o en Mix-up incluye veinte canciones que nunca escuchaste en la película, con bandas que están de moda en ese momento y que generalmente apestan. En el caso de las películas mexicanas el soundtrack se compone de canciones que sí aparecieron en el filme pero esto no debe sorprenderrnos, recuerden que la mayoría del sobrevalorado cine mexicano no es más que un videoclip de dos horas de bandas de rock en español.

Extranjeros en el cine: Si canta es mexicano, si baila cubano y si es terrorista es árabe.

Desconfía de filmes que contengan la palabra “presidente” en el título, vgr La niñera y el presidente, La hija del presidente, Presidente por accidente, etc.

Rob Schneider haría lo que sea por dinero. Lo que sea.

La calidad de las películas de las gemelas Olsen es inversamente proporcional a su innegable belleza.

Ya lo decían los de Daft Punk. Ya lo decían los escritores de ciencia ficción de la primera mitad del siglo pasado.  El Big Brother, la televisión, nos domina por completo. Quienes hayan pensado que la tele sucumbiría ante la inminente omnipresencia de la internet se equivocaron. La tele ejerce su fuerza por encima de cualquier otro medio del llamado cuarto poder. La pantalla ha dejado de ser un reflejo de la sociedad que la creó y cada vez más es la sociedad la que imita el conjunto de normas establecidas por el tubo de rayos catódicos, al menos en nuestro cada vez más desolado país. La televisión indica como vestirse, como actuar, como pensar. Dicta lo que es bueno y lo que no lo es. Lo que está de moda y lo que no. Lo que debemos consumir, lo que debemos escuchar, lo que debemos creer. Nos enseña como manejar situaciones de la vida diaria, nos enseña a rezar, a curarnos, a bailar, a llorar, a amar, a coger. Prácticamente no hay situación para la cual la pantalla chica no nos haya “preparado”. En este momento y estando las cosas como están la televisión pasa más tiempo educando a nuestros niños que la escuela o la familia. Así las cosas no es del todo descabellado preguntarse hasta qué punto son nuestros sentimientos reales. Qué tan ciertos son nuestros momentos románticos. ¿No serán una imitación de una burda telenovela escrita por un analfabeta ciego y retrasado de Televisa o Tv azteca? Nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, palabras, ¿son nuestras realmente o son algo que aprendimos de nuestro personaje favorito? ¿El Vitor es un naco porque se parece a mí o yo soy un naco porque me parezco a él? Piensen un poco antes de juzgar ésta que es solo mi opinión. Escuchen a la gente hablar a su alrededor. Miren a una pareja pelear. Miren como se comporta un grupo de amigos en una fiesta o en un bar. ¿No es cada uno un personaje cliché de cualquier serie dizque juvenil (desde Friends hasta Atrévete a soñar, dependiendo de la edad y la generación de cada sujeto)? El nerd, el galancete de cuarta, la fresa, la matadita, la zorra, el súper amigo que en secreto quiere con la matadita que en secreto además de ñoña es súper bonita. ¿Qué personaje chafa seré yo? Más importante ¿cuál eres tú? Tal vez estés en desacuerdo y simplemente decidirás que tú no eres parte de ese juego de los medios. Que tú eres libre, que por eso Dios o la Constitución o lo que sea en lo que creas te ha conferido ese derecho. Solo recuerda que la individualidad está en el conocimiento propio y del mundo y que la libertad no consiste en elegir a qué equipo de fut le vas. Y para terminar al más puro estilo Springfield y como una muestra de lo hipócrita que puedo ser ahí les va una lista de palabras que no quiero volver a oír en televisión:

1.- Sostén

2.-Carajo (cada 25 segundos en cualquier telenove(r)la de Azteca

3.-Bajos, bolas, huehueres, aguacates o cualquier otro eufemismo de testículos.

4.-Wey

Si consideras que soy muy mamerto y que las palabras en sí no tienen nada de malo estoy de acuerdo. Solo quería parodiar al abuelo Simpson y de paso recordarte querido lector que la libertad de expresión no consiste, como nos hizo creer Adal Ramones, en decir wey por televisión o alburearse con Polo Polo.

 Hasta pronto chicuelos.

Roberto Zuñiga repasaba sus notas en el estudio minutos antes de que iniciara la transmisión “Las cartas sobre la mesa” era el desafortunado y poco ingenioso nombre del programa de debates conducido por él emitido cada martes a las once de la noche por el canal 6.  A pesar del bajo presupuesto y de la poca cobertura, la emisión contaba con una considerable audiencia. Sobretodo desde hacía dos meses cuando por decisión de los ejecutivos productores la temática del programa se enfocó en tópicos “de mayor interés”. Se dejó de lado la economía y los análisis financieros. Se olvidaron de la política local, las discusiones sobre la administración pública y las noticias globales. Ahora se trataban temas como superación personal,  fenómenos paranormales, autopsias extraterrestres, teorías conspiratorias y linduras de ese tipo. Tenemos la televisión que nos merecemos. Roberto sonreía tristemente.

El jefe de piso anunció treinta segundos para el inicio de la transmisión. La maquillista dio algunos retoques finales para reducir el brillo en la frente de Roberto. Una señal brillante indicó con parpadeantes letras rojas que estaban al aire. El conductor leyó el asunto a discutir esa noche: Los sueños y su interpretación. Luego, presentó uno a uno a sus invitados. Esa noche le acompañaban: Amatista Santillán, psíquica y estudiosa de lo paranormal –whatever that means- la psicóloga Sarai Terrazas, el sacerdote Rafael Peña y la señora Serafina Valencia que… vendía hierbas medicinales y realizaba limpias en el mercado Constitución de 1917.

Empezaremos con una definición de los sueños – dijo Roberto. La psicóloga, sentada a la derecha de Roberto dijo que los sueños eran una manifestación del inconsciente a través de la cual se reflejaban, representadas en imágenes, ideas o conceptos ocultos a la mente consciente. Roberto asintió. Menos mal que busqué sobre Freud en wikipedia… El sacerdote Peña estuvo de acuerdo aunque agregó que muy posiblemente son el conducto a través del cual Dios se pone en contacto con sus hijos; ya para mostrarle alguna revelación, ya para recordarle el buen camino. ¿Ejemplos? El buen libro está colmado de ellos, como el caso de… pero no pudo continuar porque Amatista, la psíquica, ¿de veras así se llama? Interrumpió para decir que los sueños eran una ventana que nos permite asomarnos a realidades alternas. Doña Serafina se limitó a decir que ella era capaz de curar las pesadillas y proporcionó sus datos de contacto -esta es la peor, ¿de dónde diablos la sacaron?- Roberto se dirigió al auditorio para anunciar un corte comercial.

El jefe de piso se acercó y dijo algo al oído de Roberto. Al regreso, el conductor presentó  a un nuevo invitado a la mesa quien se excusó por la demora por causa del tráfico. ¿Tráfico a las once de la noche? El recién llegado era el neurólogo Alfredo Sotomayor, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas. De acuerdo a lo que dijo, las investigaciones en términos neurológicos sugieren una naturaleza mucho menos espiritual. Él señaló que los sueños son un proceso a través del cual el cerebro realiza un ordenamiento de información. Al transferir información de la memoria de corto plazo a la memoria de largo plazo durante el sueño, el cerebro emite ondas eléctricas que activan respuestas sensoriales que producen en la mente dormida imágenes, sonidos y otras múltiples sensaciones. Una transferencia de este tipo explicaría la inclusión de elementos recientes de alguna relevancia en los sueños del sujeto. Al tratarse del desplazamiento de información cruda, para Sotomayor, la interpretación de los sueños se vuelve una tarea inútil por antonomasia – ¿Antonomasia? … me suena, me suena.

Esta definición provocó desacuerdo por parte de la psíquica quien interpeló que los sueños sí pueden interpretarse, y que además pueden revelar información valiosísima. ¿Cómo se explicaban, además, los casos de clarividencia en las ensoñaciones de numerosos personajes? Sarai què -hermosos ojos tiene esta chica- comentó que si bien no creía en el origen sobrenatural de los sueños, estos a menudo ayudan en la terapia a dilucidar aspectos clave en la personalidad del paciente. Incluso revelan miedos o ansiedades profundas no del todo presentes en la vida diaria de quien los sueña. Y además tiene una bella voz… casi no escuché lo que dijo, pero su voz es linda. Los ojos de Roberto miraban discretamente el escote en la blusa roja de la joven psicóloga. El sacerdote tampoco estaba de acuerdo con Sotomayor. Para él los sueños eran una prueba más de la naturaleza divina del ser humano. Algo equiparable con la razón y el lenguaje. El neurólogo refutó recordándole que existe evidencia de muchos mamíferos que son capaces de soñar. Agregó malicioso que de ser así, Dios tenía entre sus criaturas algunos consentidos con línea directa de comunicación, pero de ninguna manera existía exclusividad para el hombre. Doña Serafina dijo que no, que los sueños sí eran ciertos –¿quién dijo que no lo fueran?- porque ella una vez soñó a su tía Panchita diciéndole adiós y a los tres días que agarra y que se muere. Roberto contuvo como pudo una carcajada ante tan apabullante argumentó. Sarai, calló respetuosamente mientras el neurólogo miraba confundido a Roberto, seguramente preguntándose quien se había encargado de hacer la lista de panelistas congregados esa noche.

Roberto desvió la incipiente tensión leyendo algunas preguntas del auditorio. Pedro Palma, de la colonia El Jardín preguntaba qué significa soñar con serpientes. El Padre Peña respondió con una obvia alusión a Satanás pero que interpretó como las tentaciones presentes en la vida de Pedro. Amatista opinó que como los sueños son maneras de desprenderse del cuerpo físico, tal vez Pedro se topó con alguien en el mundo astral que se soñaba serpiente. Sugirió no temer y tener una aproximación con el reptil en caso de que el sueño se repitiera. Doña Serafina reafirmó su capacidad de curar las pesadillas y volvió a dar sus datos al aire. El neurólogo mostraba su desprecio por estas ideas sonriendo descaradamente y meciendo la cabeza de un lado al otro.

Roberto continuó con las llamadas. Alberto Jiménez, de Villas del Almendro quería saber el significado de soñarse teniendo relaciones sexuales y que si eso era malo. Sarai tomó la palabra. Estos sueños son para ella la manifestación del deseo inconsciente de satisfacer una necesidad y que bien podría tratarse de alguna frustración o una acallada ansiedad. Roberto la miraba con atención. Situó sus ojos en esos labios que hablaban de manera suelta y espontánea. Sería fácil soñar contigo y nada tendría de trasfondo psicológico… Roberto recuperó la compostura y pasó la pregunta al sacerdote. El padre, respondió que las tentaciones se presentan en cualquier forma y color y que era preciso ser prudente.  Para Amatista era claro que se trataba de un súcubo que le había visitado en la noche. Este demonio en forma de mujer tenía la posibilidad de dar la sensación de haberse tratado solamente de un sueño y no de una especie de violación transdimensional.  Doña Serafina la hierbera, dijo a Alberto que podía acercarse con ella en el mercado para curarle la cabeza de tantas cochinadas. En ese momento el neurólogo soltó una tremenda carcajada.

-Perdón- dijo- ¡pero están diciendo puras pendejadas! ¡En la torre! Eso es lo malo de transmitir en directo. Indignados los demás invitados comenzaron a devolver la agresión mientras Roberto clamaba por algo de cordura. La discusión se salía de control, los ánimos se encendían, los gritos no se hicieron esperar. Sotomayor seguía riendo burlonamente y eso obviamente desesperaba a los panelistas. Roberto se esforzaba en vano por poner algo de orden. Lo que más le apenaba a Roberto era la presencia de Sarai, la psicóloga de bellos labios en inquietante escote. Doña Serafina sacó algo de su bolso ¿un cepillo? ¿un estuche de maquillaje? y se lo arrojó al neurólogo. Por alguna razón la transmisión continuaba sin cortes. Roberto, completamente desesperado se puso en pie y gritó:

-¡Basta!

Los ojos de los presentes se pusieron sobre él. También el personal del estudio y, al menos así le pareció, los ojos de miles de televidentes al otro lado de la pantalla. El cura desvió rápidamente la mirada. Sarai a su lado, le miraba sonrojada con una mano en la frente y la cabeza baja. De pronto, de la nada un sonido envolvió la locación. Difuso al principio, el sonido se hizo reconocible poco a poco. …I didn’t mean to hurt you, I didn’t mean to make you cry. John Lennon cantaba suavemente y más desconcertado aún Roberto miraba en rededor buscando el origen de la música. Los ojos atónitos de los demás seguían pegados a él. Algo pasó por la mente de Roberto para que súbitamente bajara la vista y descubriera la razón de que todos le miraran con sorpresa y confusión: no llevaba puestos pantalones.

Roberto abrió los ojos sobresaltado. Su radio despertador encendido marcaba las siete con veinticinco.  John Lennon tocaba las notas finales de Jealous Guy. Su esposa ya despierta le miró con curiosidad. Roberto pareció apenado y dijo sonriendo:

-Tuve un sueño muy extraño. Yo era el conductor de un programa de debates. Los invitados discutían por una tontería y todo se salía de control, así horrible.

-¿Qué onda con tus sueños? – fue todo lo que ella dijo mientras se ponía una escotada blusa roja.

-No sé- respondió- tú eres la psicóloga.

Quienes me conocen saben lo quejumbroso, odioso y criticón que puedo ser. Para que deje de ensañarme con el horrible gusto al vestir, la pésima manera de expresarse al hablar o la incapacidad crónica de mantener la atención por más de cinco minutos de algunos de los que me rodean, hoy desquitaré mi ira contra 10 aspectos 10 chocantes de la TV mexicana. Enjoy!

  1.  Ver cinco minutos de una serie seguidos de diez minutos de comerciales para luego un avance de veinte segundos de lo que pasará en la serie seguidos de otros cinco minutos de comerciales.
  2. Los futbolistas dando entrevistas
  3. El presuntuosamente llamado “periodismo del espectáculo”
  4. Los programas matutinos donde solo ocurren dos cosas: todos echan desmadre y rellenan espacios con retazos de otros programas (novelas, realitys, otros programas matutinos)
  5. Los comerciales de productos supuestamente medicos que no necesitamos más que como placebo y que son un indicador social no solo del pendejismo sino de las necesidades frívolas del mexicano:  Asepxia, Goicochea, Shampoo del Tío Nacho, M force, Multi O, Pastillas para las almorranas, y casi casi el mítico ungüento y jarabe para la tos 666.
  6. Cualquier otro deportista dando entrevistas
  7. Loret de Mola diciendo “Popocatepetl”
  8. La publicidad en los partidos de fut que no dejan ver lo que de todos modos no me interesa ver
  9. El infomercial donde sale Mr. T
  10. Las versiones nuevas de caricaturas clásicas echadas a perder por los grandes visionarios de la industria en los noventa. Ejemplos son los nuevos shows del pájaro loco y la pantera rosa que a últimas fechas ¡habla! sin mencionar que la música incidental ya no es el delicioso jazz orquestal de Henry Mancini

Depeche Mode vuelve a las andadas con nuevo album y gira mundial por todo el mundo. Los cada vez más rucones de Bassildon presentan un plato que a pesar del horrible y mamón título será del gusto de sus más acérrimos seguidores.  Este nuevo opus siendo objetivos, (ojetivos) no sorprende por su versatilidad, ni por su vanguardia. No aporta elementos trascendentes a la música techno-pop que los define. Se trata más bien de un montón de canciones que son como un recorrido por algunos de sus discos más representativos.  ¿Suena a Music for the masses (otro megalómano título)? Sí.  ¿Suena a Black Celebration? Sí.  El uso de sintetizadores análogos le da ese sonido retro que evoca discos anteriores, sin llegar a ser tan buenos como los mencionados o algunos otros anteriores. La voz de Dave  Gahan grave y bien timbrada inseparable de las atmósferas oscuronas-depre de Martin Gore nos lleva por momentos de la nostalgía a los linderos de la desesperación.  La producción impecable fruto de una larga carrera se acompaña de unas secuencias bien mesuradas y de hecho poco arriesgadas. Es un disco oscuro pero no agresivo. El sencillo Wrong es la carta de presentación y muy probablemente la mejor pieza del disco. Merecen atención, sin embargo, Come back, Miles Away, Corrupt y Jezebel. Mi pieza favorita: Perfect, una pieza que encajaría en cualquier album de Depeche Mode. Completamente atemporal. En conclusión Depeche Mode regresa con nuevas canciones viejas, eso sí con las melancólicas letras de Gore, tan personales y humanas que uno puede hacer suyas cada que la voz arrastradona de Gahan canta con tristeza “the truth is you’re miles away”

 

Nota al calce: La portada del disco es horrible, -parece de sonido Polimarch o una madre de esas- consecuencia directa de no trabajar con Anton Corbjin como siempre.

How I met your mother; manual para encontrar morra.

En la increíblemente penosa y sinuosa búsqueda del amor a unos les va como en feria,  a otros regular y a los menos todo les llega en bandeja de plata. Y para plasmar esas desavenencias del amor ha habido chorromil series cursis y telenovelas unas más chidas que otras. How I met your mother es el título de una increíble serie lanzada por BCS en 2005.  Ted está frente a sus hijos en el año 2030 contándoles de sus días de soltero y la manera en que eventualmente conoció a la madre de los chicos. Durante la primera temporada se define a cada uno de los personajes (Ted, Marshall, Lily, Barney y Robin) les da personalidad y los situa en un sitio determinado. El hecho de que la narración esté en pasado permite a los guionistas tomar incluso más de un flashback por episodio, además de jugar con los puntos de vista de cada personaje y de contar con un narrador no del todo confiable. Todos estos elementos contribuyen a crear una comedia de situación fresca, dinámica sin caer en lugares comunes a pesar de la similitud que la serie tiene, a primera vista, con Friends. Buena dirección, un excelente guión, un storyboard súper creativo y muy chistoso y un excelente argumento que no decae, no se hace predecible ni aburrido. Como plus Neil Patrick Harris: el mismísimo Doogie Howser en el papel de Barney y la guapérrima Cobie Smulders como Robin mejor amiga, y en veces un poco más, del personaje principal Ted. Disponible en Tower o en Mix up, pero eso sí creo que no se transmite por alguna de las señales de cable de la Angelópolis ni lo encuentras en la cuchilla a precio bucanero. Ni modo.

“Los muppets y el Mago de Oz” y otras perversiones

Para nadie es un secreto que los gringos son especialistas en destrozar obras inmortales, clásicos de la literatura y “adaptarlos” dizque a las nuevas generaciónes.  ¿Ejemplos? Muchos: tomemos la insensatez de Cenicienta II y III ¿Qué culpa tiene el pobre Charles Perrault de que Disney no haya hecho suficiente lana con la primera? El jorobado de Notre Dame es otro ejemplo. En la novela original el Cuasimodo se moría y en un intento por no traumatizar a los chamacos a quienes Disney la dirigió pus los guionistas “adaptaron” un final menos violento. Toda esta sesuda reflexión viene a raíz de una de las múltiples adaptaciones que los Muppets de Jim Henson han hecho por décadas destrozando joyas de la literatura universal (como a Christmas Carol de Charles Dickens conocida en el rancho como “la Navidá de los mopes”) Me refiero a una adaptación chafísima de Mago de Oz en la que Dorothy es una chica de color (negro) de Kansas cuyo mayor sueño es ser una famosa cantante – a ver digan si no son jaladas. En vez del simpático perrito Totó, Dorothy tiene por mascota un langostino que al llegar a la tierra de Oz le dá por hablar y resulta ser un mamón de primera. Aluego se encuentran con los demás personajes (René es el espantapájaros, Gonzo el hombre de hojalata, Fosi el león -a pesar del serio inconveniente de ser un oso- y Peggi encarna a todas las brujas en Oz) y siguiendo el camino de ladrillos amarillos llegan con el Mago que en vez de cirquero resulta que es productor de Holliwood. Cómo en todas las producciones de este tipo acá hay melosas canciones y al final todos son muy felices. Lo que más deseo después de soplarme este churro de una hora y media (por razones que no viene al caso mencionar) es ver “Los muppets en el medioevo” que incluye en su reparto al genial  Troy Mc Clure a quien recuerdo por películas como “el cartero ni llama a veces” y “La mejor historia jamás bailada”

No soy una señora sino una ñora…

¿No están hasta  la madres de los comerciales de televisa musica, en especial de la gritona esa que dice que no es una señora?

Al límite del terror

Como no me invitan al cine la reseña que les dejo es de una peli que vi hace un par de meses en lo que sale el esperado Terminator 4 o la risa en vacaciones 11,  el nicio.

La peli se llamó Al límite del terror del director Zev Berman y está basada en hechos reales: el secuestro y desaparición de un estudiante gringo en Matamoros, Tamaulipas.  Tres estudiantes texanos pasan la frontera con el fin de pasar un fin de semana de parranda pero uno de ellos es secuestrado por una banda de narcos que practicaban sacrificios humanos como parte de un ritual para bendecir sus cargamentos de droga.  Es una buena película en tanto que el terror es real y no consiste en un fantasmita que llama por teléfono y sale de la tele o un asesino casi indestructible con mascara de hockey. Las actuaciones son buenas, la trama bien llevada y la fotografía y la música más que aceptables. Entre los actores figuran Brian Presley, la sabrosita Martha Higareda y ¡Beto Cuevas! El ex-La ley ya había demostrado sus cualidades histriónicas en los súper sketches con Adal Ramones pero acá se la rifo como el mero sacerdote de los ritos de Palo Mayombá.  Un filme que no está destinado a dejar huella en la historia del cine de terror pero bastante entretenido y hasta un poco sangriento. La queja única que tengo : ¿porque no hizo el soundtrack brujería teniendo tantas canciones en su repertorio ad hoc ocon la movie? Consejos narcos, Narcosatánicos, La Ley de Plomo etc…

Una de las ventajas de padecer desórdenes del sueño –en mi caso el delayed sleep phase syndrome- radica en  la posibilidad de construir los sueños en base a lo que los aletargados sentidos aún perciben. Esto te da la posibilidad de soñar con una canción o ser parte de un diálogo escuchado casi en un segundo plano. En días pasados me dormí justo en el medio de un muy entretenido episodio de Dr. House. Cerré los ojos por lo que me pareció un par de segundos para encontrarme al abrirlos con que transmitían entonces un programa sobre otro doctor: el filántropo Dr. Simi. Chale.

La noche del lunes, en vez de luchar fatigosamente contra el insomnio, me dediqué, resignado, a mirar la televisión, en estos días mi única y patética compañía. Y si creían que la traigo contra Televisa, alegraos al saber que en esta ocasión arremeto contra una serie de dizque suspenso de TV Azteca: Demente. Si tú querido lector, o lectora a quien pronto espero conocer, leíste la crítica en la que me ensaño con La Rosa de Guadalupe, te darás cuenta al igual que yo, del patrón que siguen este tipo de historias: el abuso contra la mujer es el gancho ideal para atraer una mayor audiencia. Hombres del mundo, unámonos para exigir igualdad en los medios: queremos historias en las que los mártires y víctimas sean varones también. Pero vayamos a lo que nos toca: el episodio de la mentada serie.

La historia presentada la noche del lunes relata los infortunios de Inés una joven mujer cuyo marido no solo la trata como un objeto, sino como un objeto bien definido: costal de arena, o si se quiere res colgada para entrenar a lo Rocky Balboa. Como es de esperarse Inés se cansa de las madrizas y se escapa de su esposo golpeador. Por consejo de su amiga Martha, y después de relatar su desdicha, Inés decide formar parte de una “familia” que es en realidad una secta dirigida por el carismático Gabriel. Dicha asociación le ofrece cariño, comprensión y la tranquilidad de que nadie se la madrearía. O al menos eso piensa Inés. A pesar de ser una secta cuenta solo con dos integrantes más además del líder: la citada Martha y una odiosa jetona llamada Elvira.

Cómo todo buen líder de una secta que se respete, Gabriel saca las uñas y engatuza a Inés quien sin chistar ante tanta bondad y afecto dona todos sus bienes con el fin de ayudar a crecer la familia. Así pasa algún tiempo hasta que un día un tipo se mete a la casa de “la familia” y a punta de navaja quiere sacar a escondidas a Inés. En esto llega Gabriel y rescata a Inés. Después le cuenta que el tipo que entró había pertenecido a la familia pero fue expulsado por tratar de separarla.

Después del pinche sustito vino uno más pior, y es que el marido madreador de Inés la ha encontrado y también se mete a la casa para llevarse a Inés y seguir tratándola como “perrita” según sus propias palabras. Pero en pleno zafarrancho el omnipresente Grabriel apuñala puñalmente (por la espalda) al esposo de Inés. Como Inés y las otras chicas están ahí de chismosas, y también por ser de la familia deberán ayudar a encubrir el crimen deshaciéndose del cadáver y dizque pa’ que no lo reconozcan le cortan la cabeza y las manos (¿?) Ahora Inés es complice de homicidio y lo toma bastante bien. Al parecer es ya una miembro sumisa de la secta. Y para probarlo la siguiente escena que es como una ceremonia de iniciación: las chicas le dan a Inés a beber un brebaje. Ignoro que madres era pero supongo que toloache porque en la siguiente escena ya está sin ropa frente a Gabriel y las otras dos chicas se desabotonan insinuantemente las blusas… ¡en la madre! Pero el caso es que después de que ya aflojó, a Inés le cae el veinte y decide pelarse de la casa donde vive con la secta. En la calle el tipo de la navaja la detiene y le cuenta que Gabriel le hizo lo mismo a su hermana y la vejación condujo a la chica a la muerte. Ambos deciden fraguar un plan para terminar con la secta. Irán por pruebas del homicidio. Inés regresa a la casa después de una ligera discusión con el nuevo aliado quien finalmente la convence de usar un arma por su propia seguridad. Inés entra a la casa de la secta y le dan la buena noticia: las chicas han decidido suicidarse para llegar a su verdadero hogar donde podrán ser todo lo que siempre quisieron según les dijo el Grabriel. Martha es la primera. Se inyecta un líquido que tampoco sabemos qué es en el cuello y cae de inmediato. A Elvira le cae el veinte y se empieza a arrepentir pero el Gabriel que está rete enojado la estrangula con sus propias manos. Es el turno de Inés. Gabriel le reclama el haber llegado solo a deshacer su familia.

-En realidad nunca confiastes en nosotros ¿verdá?

Es sumamente hilarante como destruyen el diálogo climático de la historia poniendo un actor con esa pésima dicción. Inés amenaza a Gabriel indicando que tiene un cuate que lo puede denunciar con la policía. En otra invaluable muestra del ingenio de los guionistas Gabriel contesta:

-Los muertos no hablan chiquita.

La cámara enfoca al ahora occiso cuya actuación es tan mediocre que parece más teporochito indigente que cadáver fresco -hasta se le ve respirar. Pero a ver, un momento, ¿a qué hora lo mato si Inés ha estado frente a Gabriel desde que entró? Como sea Gabriel ahora forcejea con Inés tratando de matarla y como si se nos hubiera olvidado, nos ponen un flashback de la escena en la que recibe la fusca del antes vivo amigo. Bueno, quizá a ella se le olvidó, pero a mí no. Inés acaba de disparar a Gabriel.

Camina por la calle llorando y se deshace de la pistola. Fin. La música incidental es tan mala que nos hace casi añorar la musiquita quesque de miedo de “Vacaciones de terror II” conPedrito Fernández. Las actuaciones son forzadas cuando no planas y sin emoción. Ni qué decir sobre el guión, la dirección y la fotografía. Conclusión: cuando no puedan dormir agarren un libro. De a perdis el Selecciones o el Tv y novelas. O recurran al viejo truco de contar borreguitos. Ahí nos olemos.

P.D. El nombre del episodio se los debo porque la serie comenzó justo cuando yo había bajado a comprarme unos esquites con el señor que pasa por mi casa con su triciclo cada noche.

Uno quisiera que la imagen emblemática de la Virgen de Guadalupe fuera utilizada con fines más nobles que la merca de medallitas bendecidas. La otrora estampa de soldadera de la revolución o de estandarte del movimiento insurgente parece haber desaparecido para siempre.  En su lugar es ahora un instrumento más de manipulación y control de las emociones de la gente. Televisa, en uno de esos estallidos de creatividad que los ha mantenido vigentes por más de 50 años creó “La Rosa de Guadalupe” un programa que presenta:

“una historia(…)  de amor, desamor, esperanza, lucha e intriga, donde se abordarán temas como la prostitución, violencia intrafamiliar, drogadicción, entre muchos más.” (1)

En la resolución de cada historia la Virgen Guadalupana desempeña el papel principal en respuesta  a las peticiones de sus devotos seguidores. Es divertido imaginar a los guionistas articulando situaciones más o menos verosímiles en las que la virgencita pueda intervenir para derivar la historia hacia, faltaba más, un final feliz.

El episodio que hoy quiero comentar fue transmitido el día 08 de diciembre y se tituló “Ciber-amigo”. Desde el título y los créditos iniciales mi instinto me pedía a gritos cambiar de canal.  No obstante, un travieso sentido del morbo aunado a mi masoquista curiosidad me contuvieron; después de todo sobre algo tiene uno que escribir.

El episodio, decía,  narraba la historia de Romelia una chica de secundaria que no pelaba a su enamorado y mejor amigo Gus, un chico de lentes de fondo de botella, lleno de acné que hablaba como si tuviera algo atorado entre el frenillo y además super teto en palabras de la misma Romelia – primer estereotipo en la historia. En cambio la canija Romelia se enamora de un tipo que conoce en una sala de chat y cuyo nickname es Wolf. Contra todos los consejos de la madre -abnegada y chambeadora, estereotipo número dos-, quien casi llorando le pide a Romelia que no ande en esas páginas prohibidas y esas cosas del diablo que hay en el internet; contra todas las advertencias de la hermana y de la mejor amiga de Romelia y aún contra los celos del frustrado del Gus,  ella decide conocer al Wolf en persona.

Una leyenda en la pantalla al comenzar la siguiente escena indica que han transcurrido diez años desde el día del encuentro y nadie sabe nada del paradero de la cibernovia del cibernovio.  En una escena por demás falsa y poco convincente, la madre de Romelia era entrevistada en televisión. Por este medio instigaba llorando a las mamás del mundo a ser metiches (sic) con sus hijos, saber con quien andan, con quien se relacionan aunque se enojen. Sin mayor estruendo ya nos empujaron la moraleja. Pero la historia continua y dizque también entrevistan al Gus, quien seguramente debido a otro milagro de la virgen se ha convertido en un hombre apuesto, con una perfecta dicción y hasta recuperó la vista pues ya no carga los horribles anteojos de antes.  El Gus comenta que en diez años no ha parado de buscar a su amiga.

Aluego de eso, nos vamos enterando de que la pobre Romelia se puso bien sabrosa y anda en un burdel en Tijuana haciéndole al table dance y a la complacencia de gringos que gozan pegándole a las viejas -estereotipo choteado number three. Según se ve, la tienen incomunicada, encerrada y amenazada de muerte. Además cada 5 minutos la Madame la atemoriza diciendo que si no hace lo que se le pide la acusaría con el Wolf. Con este precedente pues ya anda uno con ganas de conocer al tipazo ese que debe ser el Wolf de quien solo escuchábamos una horrible voz haciendo doblaje en las escenas en las que chateaba con Romelia. Total que en una de esas mientras uno de sus clientes duerme, Romelia tiene al fin acceso a una computadora. Me parece en extremo gracioso que después de satanizar la internet por más de media hora los ingeniosos guionistas recurran a la misma para salvar a Romelia. Y es que lo primero que se le ocurre a Romelia es meterse al chat con su mismo nick de hace diez años y ver si el menso del Gus está conectado. Romelia aguarda angustiada la respuesta de Gus quien está frente a su computadora solo que bien jetón que ni cuenta se da. Entonces y luego de pedirle encarecidamente su intervención, la guadalupana actúa para hacer el paro y despierta al bello durmiente aventándole una rosa blanca. Esta, según entiendo, es la señal mamila de que ya hubo un milagro y es una escena común a todos los episodios. Romelia tiene tiempo apenas de informar a Gus su ubicación antes de que el cliente gringo despierte y se la vuelva a madrear.

Poco después en el mencionado congal y justo cuando le tocaba bailar a Romelia, llega el Gus con hartos judiciales al rescate. Cuando un poli inquiría a la Madame sobre el Wolf sale con su jaladísima de que el Wolf no es una persona sino una organización.  Pues entonces ¿quien se engatuzó a Romelia y por qué tenía tanto miedo cuando lo mencionaban? Uno de los huecos de la historia.

Romelia recupera su libertad. Está muy agradecida con Gus y hasta ya se le está aventando cuando, en un asombroso giro de la historia, el Gus sale con que se ordenó como sacerdote y se consagró a la virgen morena. En casa de Romelia se abrazan y parecen todos muy contentos.

Así finalizó la emisión y me encontré de pronto pensando por qué pasé una hora de mi vida viendo este churrazo. La respuesta es simple: La Romelia estaba rebuena. Pero mi mayor recompensa llegó al final. Emmanuel y su hijo Alexander Acha cantando “desde el cieeeeelo una hermosa mañana…” ¡versión reguetón! No paré de reir en un buen rato. Como nota final un dueto entre este padre e hijo me parece una completa estafa.  Bien podría estar cantando solo uno de los dos pues el timbre de sus voces es idéntico.

(1)La fuente citada es la sinopsis misma de Televisa:  http://www2.esmas.com/la-rosa-de-guadalupe/

Como algunos de ustedes saben el viernes pasado se presentaron a las 19hrs en el zócalo de la ciudad de Puebla los regiomontanos Plastilina Mosh. Lo primerísimo que quiero mencionar es que el sonido dejó mucho qué desear y particularmente la voz del Jonás se oía en momentos cansadona. Por lo demás debo decir que llenaron las expectativas de la banda en general (osea de los que los conocían porque después de las primeras dos rolas me tocó ver gente que se pelaba en actitud “¿esto es plastilina mosh?) Así que como se imaginarán se echaron las más conocidas en su repertorio: Niño bomba, Aló, Peligroso Pop, con todo y la historia de la rola que asegún el Jonás es un tributo a un bar en Monterrey, el extinto Popoloco el cuál no conocí, ni conoceré jamás pero al que de todos modos probablemente no me hubieran dejado entrar con mis tenis que obtuve al cambiarlos a un vagabundo por una botella de Cachorro (esas que traen la foto de un leoncito),  Nalguita, pero sin los coros de Belinda para decepción de entusiastas con afición a las lolitas como su servidor, Mr. P-mosh que al parecer es la única por la que el 25% (apróximadamente) de la gente acudió al toquín, Afroman y otras igual de perronas.
¿Lo destacado? un par de rolas del material nuevo que está por salir a la venta y que dizque estrenaron acá en Puebla.
Hubo también un par de momentos memorables, para bien o para mal. Como cuando un tipo pasó abriéndose paso frente a mí y me tiró el café. Todo porque yo estaba distraído mirando una morra cuando pasó. O como cuando se armó el slam (como si estuvieran oyendo ska… chale) y una chavita bien prendida en medio de la bola azotó como res cuan larga era para dos segundos después reincorporarse al “baile” con una devoción que parecía que estaba invocando a quién sabe qué deidad prehispánica.
Eso sí, lo que nunca les voy a perdonar a los plastilinos es que no se reventaron Te lo juro por Madonna emblemática rola que describe casi al centavo mi trepanante estilo de vida y que por eso me gusta.
En fin,  eso fue a grandes rasgos el toquín de los plastilinos traído a ustedes por el FIP 2008.
Informó para Red Mi Ranchito Records, Uriel Aguilar.